
Rafael Devers, una de las piezas fundamentales de los Boston Red Sox, está envuelto en una controversia que ha generado inestabilidad en el equipo durante la temporada 2025. El conflicto surgió a raíz de su negativa a aceptar un cambio de posición en el terreno de juego, lo cual ha provocado fricciones con la dirigencia y ha generado divisiones dentro del vestuario.
El inicio del problema
El conflicto comenzó con la contratación del estelar antesalista Alex Bregman, ganador del Guante de Oro, quien firmó con los Red Sox por tres años a cambio de 120 millones de dólares. Esta incorporación desplazó a Devers, quien tradicionalmente ocupa la tercera base, al rol de bateador designado, decisión que aceptó con cierta resistencia. Sin embargo, cuando Triston Casas sufrió una lesión, el equipo le pidió a Devers cubrir la primera base, propuesta que él rechazó categóricamente, argumentando que le habían asegurado en la pretemporada que su único rol sería como bateador designado.
Reacciones dentro y fuera del equipo
La postura de Devers generó incomodidad entre varios compañeros, al punto que uno de ellos habría expresado abiertamente su molestia. La tensión llegó a tal nivel que el dueño del equipo, John Henry, decidió viajar personalmente a Kansas City para sostener una conversación directa con el jugador y tratar de resolver la situación.
La gerencia, encabezada por Craig Breslow, y el mánager Alex Cora, han sido duramente cuestionados por una aparente falta de claridad en la organización del equipo. Expertos consideran que incorporar a Bregman sin definir previamente los roles defensivos fue un fallo en la planificación.
La visión de Devers
Por su parte, Devers ha manifestado sentirse engañado por la organización, ya que asegura que se le garantizó un papel específico que ahora quieren modificar. Aunque sostiene que no tiene conflictos personales con el club, insiste en que se respeten los compromisos asumidos anteriormente.