Las nuevas exigencias del estado del bienestar


Martín Sánchez Treviño.-
Si bien es cierto que la corriente jacobina ha predominado en los últimos 200 años de la vida política, de desarrollo donde se ha anidado la ilusión de un imaginario progresista, la realidad es distintas para los habitantes gobernado por una nostalgia del regreso de un modelo ambicioso que no ha hecho realidad los ideales del socialismo sustentado una mejoría tangible en las sociedades contemporáneas.
Así tenemos que ese movimiento surgido de la corriente jacobina de un progreso social, pero ha sido incapaz de enfrentar las exigencias de las dos décadas del siglo 21, como es el estado del bienestar, versión limitada que apenas se sostiene ante los ataques de un a derecha, que es más probable que sobreviva a las nuevas exigencias poblacionales.
El estado del bienestar ha sido incapaz de sostener y escalar a quienes tenían la capacidad y el interés para defender los supuestos logros o más bien las ilusiones de los programas utilizados para dominar a los habitantes al ponderarlos como la panacea de la sociedad emergente y espejo de las primeras dos décadas del nuevo milenio.
Por ello algunos autores europeos consideran que es vago el concepto del liberalismo que plantea el modelo ilusionista que comprende a la corriente de quienes postulan y privilegian el capitalismo como única posibilidad de alcanzar la democracia, sin ser específicos en la racionalidad de ambos conceptos.
Por ello se plantea como posible salida, es evitar confundir la modernidad política y la modernidad social que se ha producido por la influencia de las relaciones de producción capitalista, solo sí se evita la distinción entre el liberalismo económico y liberalismo político.
De otra manera, tenemos a un liberalismo burgués de la posmodernidad, según la versión de gobernar de MORENA, por ello se plantea la necedad de no incurrir en una democracia plural y radical, sino la reformulación del proyecto socialista para evitar las denominadas trampas del socialismo marxista y la democracia social, que permita a la izquierda retomar la herencia de las luchas de emancipación postulada por Marx, teniendo en cuenta los aportes de psicoanálisis y la filosofía.




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